“Guerra contra todos los puertorriqueños” en tiempos de posverdad: ¿Luis Muñoz Marín adicto al opio?

Por:
Andrea Meléndez Matos

Michael Cruz
Krystal Báez
Equipo Especial FPS21

En el 2015, el licenciado egresado de la Universidad de Harvard, Nelson Denis, anunció la publicación de su libro “War Against All Puerto Ricans” o en su versión en español, “Guerra contra todos los puertorriqueños”. La obra no pasó desapercibida. Inmediatamente causó polémica entre los círculos académicos e intelectuales del país. El libro se presentaba como un rescate de la historia olvidada de Puerto Rico durante el periodo revolucionario del siglo XX. Denis prometía un revelador recorrido histórico documentado por múltiples fuentes públicas y privadas. Con ese objetivo de revelas, el autor sacó a la luz nuevos detalles históricos sobre el periodo citado y sobre la figura del primer gobernador electo de Puerto Rico, Luis Muñoz Marín. Entre otras cosas, afirmaba que el exgobernador Muñoz Marín había sido adicto al opio y que, por dicha conducta, el Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en nglés), lo chantajeó. Sin embargo, esto último, así como otros hechos históricos revelados en el libro, han sido criticados y subrayados como falsos.

Podemos trazar la controversia con las declaraciones que el actual rector de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, Luis A. Ferrao, dio periódico “Diálogo” el 24, 25 y 26 de septiembre de 2015. En total, Ferrao escribió tres artículos en el que cuestionaba la veracidad de ciertos hechos históricos contenidos en el libro. El primero de estos artículos se tituló: “29 Lies (and more to come) in the fictitious War Against All Puerto Ricans”. (No pudo accederse a la totalidad de los artículos debido a que la página electrónica de “Diálogo” no está disponible). Sin embargo, tras estas acusaciones, el licenciado Denis le dedicó una entrada al Dr. Ferrao en su página waragainstallpuertoricans.com que tituló: “The many lies of Luis Ferrao”. En ese escrito, rectifica sus fuentes y acusa al actual rector de haber formado su carrera ‘defecando sobre la tumba de Albizu Campos’. La controversia no paró ahí. En distintos medios del país y en espacios digitales, continuaron los cuestionamientos sobre los hechos históricos que el licenciado Denis sostenía en su libro.

 Con lo que respecta al uso y adicción del opio del exgobernador Muñoz Marín, en un artículo publicado en 2015 en el periódico “El Nuevo Día”, el escritor Edgardo Rodríguez Juliá no solo cuestionó la veracidad de varios de los “hechos” históricos contenidos en el libro, sino que puso en entre dicho la alegada adicción de Muñoz Marín con algunas interrogantes: “¿Cómo se rehabilitó Muñoz tan rápidamente como para subir a la presidencia del Senado en 1940? La adicción al opio es una de las más fuertes imaginables; principalmente se “cura” en los llamados fumaderos de opio. ¿Existía uno en Isla Verde? Si no, ¿quién le conseguía el opio a Muñoz Marín?”. Finalmente, el escritor Rodríguez Juliá acusó al autor de “Guerra contra todos los puertorriqueños” de ser un “fraude de historiador” en busca de “notoriedad literaria”.  

A pesar de esta y otras críticas que recibió el libro referente a la veracidad de ciertos sucesos históricos, el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) auspició una serie de giras alrededor de la isla para promover el escrito. En una actividad en donde se presentó el libro en su versión en español, la ex candidata a la gobernación por esa colectividad y hoy senadora del PIP, María de Lourdes Santiago, expresó: “Este libro es una gran aportación para la reconstrucción cabal de nuestra historia, para la recuperación de la verdad, para pagar esa deuda que tenemos con nuestros hijos e hijas”. Por otro lado, el profesor de la UPR, Héctor Meléndez, expresó en un artículo publicado en el periódico digital 80grados que el libro de Denis era una importante contribución para visibilizar la verdad de la historia de Puerto Rico. 

Aquí que como estudiantes de periodismo propongamos un nudo puntual llegamos al movilizó esta investigación: ¿cuál es la verdad? En la modernidad mediática que nos atraviesa, ante el exceso de información que recibimos continuamente; en medio del quiebre de la credibilidad; en esta polémica sobre la historia de un país y sobre la figura histórica del polémico Muñoz Marín: ¿a quién le creemos? Lo anterior lleva a pensarse en el contexto de un término que ha tenido resonancia en los últimos años: “posverdad”. Quizás estemos acostumbrados a escuchar el término vinculado a las redes sociales y a las noticias falsas que en ese espacio circulan, sin embargo, como veremos a continuación, la “posverdad” es una categoría de análisis amplia. No bastan los “fakenews” para introducirse la posverdad como un hilo que intenta anudar lo vertido como hechos históricos consumados y no cuestionados.

II. ¿La verdad es irrelevante? 

En pocas palabras, la “posverdad” no es más que preocupación humana por la verdad, pero anclada en el interior del ecosistema tecnológico y mediático de nuestro tiempo. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) ha definido el término “posverdad” como una distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Pero, ¿es que acaso la tergiversación de la verdad es un fenómeno único de nuestra era? ¿Por qué hablar de “posverdad”? Sin duda, la manipulación de la verdad, la mentira o el engaño no son fenómenos nuevos. Sin embargo, con el término “posverdad” se pretende revelar el hecho de que en la actualidad esta “distorsión deliberada de la realidad” se difunde de forma rápida, masiva e inmediata por las tecnologías de comunicación digital. En este sentido, la posverdad tiene un alcance e impacto en las acciones humanas que dista mucho de las mentiras discursivas practicadas en épocas pasadas. 

Y lo que es más preocupante: dentro de este ecosistema tecnológico y de largo alcance, la verdad ha comenzado a carecer de importancia. En palabras del Dr. Abellán, en un artículo publicado en 2017, al mundo ha dejado de importarle “si los discursos son verdad o no, ficticios o no”. Aquí, la verdad se justifica a partir de los sentimientos, creencias y emociones personales y no de los hechos verificables. De modo que los rumores, los chismes y las noticias falsas pueden convertirse en verdades irrefutables si apelan efectivamente a la emoción.  A partir de ello, nos formulamos algunas interrogantes: ¿La adicción al opio del exgobernador es un rumor o un hecho histórico? ¿Promueve el autor un clima de posverdad? ¿Por qué la adicción al opio representa un hecho importante para narrar la historia política del país? Para abordar dichas interrogantes recurrimos al conocimiento de expertos y a fuentes documentales. 

III. La adicción al opio: ¿rumor, verdad, o posverdad? 

 En el transcurso del libro, Denis relata varios episodios de la historia puertorriqueña como lo son: la masacre de Ponce y Río Piedras, las tensiones violentas entre la policía y los nacionalistas, y la cruzada de carpetas llevada a cabo por el gobierno. Es dentro de este marco que se devela una imagen poco conocida de Muñoz Marín: un padre y esposo ausente, sin educación, dinero, ni trabajo y ‘adicto al opio’. Por ejemplo, en el capítulo 10, página 92, de la versión en español del libro, el autor sostiene que a Muñoz Marín: “le encantaban las pipas de opio multicolores y hasta el mismo olor a opio, que se asemejaba a almendras machacadas”. El autor sostiene además que Muñoz Marín se sentía atraído por el barrio en New York “lleno de bebedores”, Greenwich Village. Más adelante añade: “Las primeras veces Luis sintió un poco de sed, mareo y náuseas, pero pronto aprendió a disfrutar todos los efectos del opio”. Cuando verificamos la nota al calce de la primera cita encontramos lo siguiente: “Luis Muñoz Marín mismo le dijo esto a los socialistas cubanos”. Pero ¿quiénes son esos socialistas cubanos que Denis menciona? y, ¿por qué creerles? ¿Es esta referencia una evidencia contundente para afirmar su inclinación por el opio?  

Si seguimos el recorrido por el texto, encontramos más alusiones referentes al uso del opio por parte de Muñoz Marín. Quizás la más contundente esté capítulo 11, página 105: “Luis Muñoz Marín era vulnerable. Tenía una debilidad. El FBI lo descubrió, lo documentó y se la amarró al cuello” y añade: “Luis Muñoz Marín era adicto a los narcóticos”. Estos argumentos carecen de nota al calce, sin embargo, el autor hace alusión a los reportes de las carpetas del FBI donde, según Denis se documenta que Luis Muñoz Marín era adicto al opio. 

La primera mención de adicción narcótica por parte del FBI proviene de un reporte donde se lee que Luis Muñoz Marín “[is] reported by reliable informants to be [a] heavy drinker and narcotics addict.” Denis sostiene que el reporte “no fue un chiste” a pesar de que fue sometido por un tal “Nixon Butt, Jr”. El autor no ofrece detalles de quién era el informante, de modo que desconocemos quién era esa persona y por qué deberíamos creerle. Sin embargo, asegura que, tras ese informe el FBI chantajeó a Luis Muñoz Marín por ser adicto a los narcóticos. Denis presenta un reporte suplementario como evidencia adicional: una carta escrita el 20 de marzo de 1948 por un miembro del Partido Nacionalista dirigida a Albizu Campos que fue interceptada por el FBI. En la carta se devela que a Muñoz Marín se le conocía como “El Moto de Isla Verde”, lo que Denis traduce como “Junkie of Isla Verde”. Cuando nos acercamos a los documentos del FBI que Denis cita, vemos que allí se interpreta la expresión como: “The marihuana addict of Isla Verde”, y añaden que el término es utilizado por nacionalistas para referirse al gobernador Luis Muñoz Marín.

Para obtener luz sobre estas afirmaciones, que nos producen más preguntas que respuestas, entrevistamos al historiador y director del archivo de la Fundación Luis Muñoz Marín, el Dr. Julio Quirós. Este nos manifestó que los historiadores carecen de evidencia sobre la supuesta adicción al opio de Muñoz Marín y que Denis relata en su libro. “Nosotros como historiadores nos ceñimos a los datos a los hechos como parte de un canon científico historiográfico. Pero en ese caso, como dice el FBI, no puedo alegar ni refutar nada. Sí sé la controversia. Esto viene ya desde la época de la adolescencia de Muñoz. Hemos visto varias notas, varias acusaciones relacionadas con eso, con el tema del uso del opio y otras sustancias”.  Sin embargo, con la única evidencia que cuentan los historiadores es con un discurso que Luis Muñoz Marín ofreció durante la asamblea general del Partido Liberal de 1932, en donde objetó las alegaciones que estaban circulando por el país sobre su adicción a los narcóticos. (Puede acceder al documento aquí)

Por su parte, el historiador y académico Luis Agrait, expresó en entrevista no conocer ninguna prueba que pudiese avalar que en efecto Muñoz Marín fuese adicto al opio. Mostró además preocupación sobre las referencias que sostienen los argumentos de Denis respecto al uso del opio de Muñoz Marín; las cuales catalogó como vagas y posiblemente mal intencionadas. Pero para el historiador Agrait, esto no es de extrañar porque Nelson Denis no es un historiador, sino un abogado. En palabras de Agrait: “El autor es un abogado y los abogados construyen casos. Y cuando un abogado construye un caso, cita y coloca aquello que fortalece su caso y lo que no lo fortalece, lo omite o lo da por descontado, así que, en este caso, me parece que es lo que hace el autor”.

 En lo que respecta al manejo de las referencias, Quirós las interpreta como la “gran desgracia que tiene la historia puertorriqueña”. Según el historiador, la localización de fuentes primarias sobre el tema del independentismo es “una historia terrible” porque no existen muchísimas fuentes primarias para sus estudios. En este sentido, Quirós sostiene que el libro de Denis era “esperanzador”, porque podía dar luz sobre documentos que los historiadores no habían consultado anteriormente. “Yo creo que muchas personas acogieron el libro como esa llave, ese eslabón que nos faltaba, pero los más conocedores, los historiadores, los investigadores, se dieron cuenta inmediatamente que no era un libro de historia, era una novela básicamente”. 

No obstante, en la página web de la casa editora, “Bold Types Books”, el libro es catalogado bajo una serie de etiquetas en las que figura: no ficción, ciencias políticas e historia. Además, el autor de “Guerra contra todos los puertorriqueños” presenta su investigación como una histórica. En una entrevista que le realizó el periodista José A. Delgado para el periódico “El Nuevo Día”, a la pregunta “¿Todo es historia o hay partes noveladas?” Denis responde: “Todo está basado en investigaciones, entrevistas a nacionalistas, las carpetas y testimonios del Congreso entre otras fuentes”. En otra entrevista, pero esta vez en el periódico “Orlando Sentinel” se informa que, para la realización del libro, “…el autor se basó en hechos históricos y usó fuentes públicas y privadas «todo el material tiene referencias” [y] tardó cuatro años en escribirlo”. No obstante, para los historiadores entrevistados, la adicción al opio carece de veracidad histórica. Pero ¿qué sucede con las referencias a “los socialistas cubanos” y los documentos del FBI? ¿No son fuentes fiables? Ante estas interrogantes intentamos contactar al licenciado Denis para entrevista, pero nunca obtuvimos respuesta. 

Sobre la adicción de Muñoz Marín sostenida por informes del FBI, Quirós opina que las fuentes del FBI son “bien finitas”. Es decir, son fuentes de personas quienes recibían beneficios económicos por producir información. “Ante eso, pues son informaciones que tienes que tomar con pinzas. Es el tipo de documentación que uno toca con pinzas. Digo, está ahí, es un documento, hay que utilizarlo, tal vez mencionarlo, pero también mencionar el trasfondo de esa información, que no es la más fidedigna posible.” Por su parte, el historiador Agrait piensa que la utilización de las carpetas del FBI por parte del autor tuvo como fin atropellar la imagen de Luis Muñoz Marín y resaltar sus argumentos. “Yo creo que lo utilizó en contra de Luis Muñoz Marín porque obvio que es una defensa a Albizu y albizuísmo y un ataque a la persecución que Albizu fue sometido por las autoridades federales. Pero, no hay un intento de aquilatar las fuentes, no hay un intento de evaluarla, de reconfirmar eso. Pues en ese sentido, no es un libro de historia o si quiere insistir que es un libro de historia pues es un mal libro de historia.”

Para tener una versión de los defensores y estudiosos de Albizu Campos, nos comunicamos con el investigador de la vida, obra y muerte de Don Pedro Albizu Campos, el Dr. Pedro Aponte Vázquez. El historiador no nos concedió la entrevista por no haberle dedicado la suficiente atención a las alegaciones que el autor realiza sobre la privada de Muñoz Marín. Sin embargo, nos comunicó que creía probable que Luis Muñoz Marín hubiese consumido opio para su época, pero no necesariamente hasta la adicción: “Creo probable que Luis Muñoz Marín, quien era poeta, futuro periodista y burgués cuando vivió en New York y frecuentaba El Village, haya consumido opio en aquella época tal como Bill Clinton habría de fumar marihuana en su época de estudiante universitario y quién sabe hasta cuándo. Si lo hizo, ello no implica necesariamente que se hubiera convertido en adicto a esa droga y que por ello estuviera a merced de los caprichos del FBI, como afirma Denis. Sabemos que el FBI manipuló a Luis Muñoz Marín con la oferta que rechazó Albizu estando preso en Atlanta, capital de la provincia de Georgia: la de poner en sus manos la administración de la colonia en un cargo que clasifican como “Gobernador”.

Entonces bien, ¿Denis se sirve de la mentira y la ficción para conducir a los lectores a una determinada postura política? ¿Se sirve de la posverdad? La ciudadana, de 91 años, Santa González, partidaria del partido Popular, nos dijo sobre Muñoz Marín: “Luis Muñoz Marín era bueno y bondadoso. Vote por él. Yo siempre he sido popular. Era fanática de él. Que yo sepa, no escuche que él era alcohólico. Siempre hay quien se pone a hablar cosas. Hablan de más.”  Por su parte, la ciudadana Carmen Rodríguez de 60 años, nos comunicó que entiende que Luis Muñoz Marín tenía intereses económicos y no hacía las cosas por el bien de la gente. “Cuando leí el libro no fue una sorpresa lo que dijo de él. Yo siempre lo sospeche. Yo sí creo en la adicción de él. Cuando chiquita escuché rumores de eso. El libro a mi entender dice la verdad”. En un sondeo informal que realizamos a diez personas que leyeron el libro, las diez, dan por cierto los argumentos que se presentan en el libro sobre la adicción de Luis Muñoz Marín. Además, nueve personas afirmaron que su percepción sobre Luis Muñoz Marín había cambiado después de leer el libro. 

 Sobre el uso de la ficción y la mentira por parte de el licenciado Denis, Quirós afirma: “yo creo que no fue claro con el libro, en ningún momento el dijo que eso era novela, y una ficción, así que dejó de creer, sobre todo al sector independentista de izquierda, que era “EL” libro. Él es abogado, él sabe las implicaciones de lo que es la falsedad de los hechos, pero no sé, yo a Denis no lo conozco personalmente, pero entiendo que, a lo mejor, utiliza esos elementos para poder obtener más ventas del libro, posiblemente. En Estados Unidos es un libro muy cotizado. Lo tienen como la historia de Puerto Rico, eso a mi me preocupa muchísimo”. 

 ¿Denis usa los rumores como fuentes de información? Le preguntamos al historiador Agrait, si consideraba que las fuentes que usó el autor se basan en rumores y su respuesta fue afirmativa: “…sí, o sea el sabía lo que quería encontrar, y como sabía encontrar, sabía a la conclusión a la que quería llegar, y buscó dónde iba a encontrar a lo que le llevara a eso. Pero un libro de historia tiene que tener un horizonte amplio, uno no puede partir con el puerto al cual va a llegar en mente porque entonces, va a estar descartando cosas o añadiendo cosas y va a poner cosas que no necesariamente sostiene la documentación”. 

VI. Conclusión: 

¿Luis Muñoz Marín fue adicto al opio? A partir de la información analizada, este argumento carece de la rigurosidad historiográfica que garantice que en efecto Muñoz Marín padeciera de esa adicción narcótica. En este sentido, se entiende que los argumentos sobre la adicción no son más que un efecto del fenómeno de la posverdad. En el sondeo informal que realizamos, como mencionamos arriba, las diez personas que habían leído el libro dan por sentado que en efecto Luis Muñoz Marín fue adicto al opio. ¿Esto confirmaría que la verdad es irrelevante? ¿Las estrategias discursivas del autor apelaron a las emociones del lector?  En un artículo publicado en el periódico de la Universidad de Puerto Rico “Diálogo”, titulado: “War Against All Puerto Ricans: Un comentario sobre lo principal y lo secundario”, el profesor Héctor Meléndez sostiene que el libro contiene “ciertos errores” por el sentido geográfico y cultural del autor, y que las críticas contra el libro “Guerra contra todos los puertorriqueños” puede deberse por “lo maltrecha que queda la imagen de Muñoz Marín”. Además, cuestiona la suposición “de que la academia y sus métodos y sus usos son el único o el óptimo terreno en que se produce el conocimiento”. Y añade: “¿no puede hacer una contribución valiosa un trabajo que en algunas partes muestre debilidades científicas, académicas o editoriales, pero brinde información importante para el mundo?”

Sin embargo, tras estos comentarios que hace el profesor Meléndez, nos preguntamos: ¿El licenciado Denis no se sirve de los méritos de la academia para promocionar su libro? ¿En algún momento el licenciado Denis admite sus “ciertos errores” o “debilidades científicas? En todo momento, el texto se presenta como un libro histórico y se hace énfasis en la multiplicidad de fuentes utilizadas para su realización. ¿No es esto una contradicción?  ¿Denis encubre la realidad? Estamos de acuerdo que se pueden hacer contribuciones valiosas al margen de las métodos académicos, científicos o editoriales, sin embargo, estas deben presentarse como tal.

Por otro lado, la psicóloga y profesora, Dolores Miranda, dijo en entrevista que “ninguna información en el libro es ingenua, la idea es persuadir para adelantar una causa o no. Algunos datos se ocultan y otros se abundan más”. En este sentido consideramos que Denis proporciona en su obra un clima referente a la posverdad. En otras palabras, pretende crear cierta distorsión de la realidad histórica, donde los rumores se afirman como hechos históricos.  Esto es algo sumamente preocupante ya que, como se explicó en el apartado II, con los rumores se puede persuadir a una cantidad considerable de personas en la sociedad mediática actual, en donde la desinformación es continua y la veracidad de los hechos carecen de valor. Cuando le preguntamos al historiador Agrait cómo calificaría el libro “Guerra contra todos los puertorriqueños” su respuesta fue contundente: “Yo lo calificaría como un manifiesto político”. 

VIII. Referencias

Abellán, P. (2017). Tiempos de posverdad: ¿Qué verdades son posibles en la política?. Más 
Poder Local. (32). 10-12.
 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6231411

Acosta Lespier, I. (27 de junio de 2015). Sin Mordaza. [Reseña del libro] Recuperado de:http://desahogoboricua.blogspot.com/2015/06/el-libro-del-momento-war-against-all.html

Bauman, Z. (2000). Modernidad Líquida. Argentina: Polity Press y Blackwell Publishers Ltd.

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Buró Federal de Investigaciones. (12 de abril de 2000). Freedom of Information and Privacy Acts Release of Subject: Luis Muñoz Marín. (Archivo #100-5745, Sección 3). Washington, DC: FBI. 

Carrera, P. (2018). Estratagemas de la posverdad. Revista Latina de Comunicación Social, 1469-1481.

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De La Riva, R. (24 de agosto de 2017). Llegará a Orlando el autor de Guerra contra todos los puertorriqueños. Orlando Sentinel. Recuperado de: https://www.orlandosentinel.com/elsentinel/os-es-llegara-orlando-autor-guerra-todos-puertorriquenos-nelson-denis-20170824-story.html

De Lourdes, M. (30 de noviembre de 2015). Presentación de: “Guerra contra todos los puertorriqueños” de Nelson Denis. Movimiento Independentista Nacional Hostosino. 

Delgado, J.A. (18 de mayo de 2015). La entrevista a Nelson Denis. El Nuevo Día. Recuperado de:https://blogs.elnuevodia.com/desde-washington/2015/05/18/la-entrevista-a-nelson-denis/